Aros confeccionados a mano en cobre, estos aros penden como las hojas del Maitén que crece en las quebradas cordilleranas: alargadas, ligeras y siempre en movimiento con el viento de la montaña. La artista captura con precisión el espíritu del árbol, creando un diseño asimétrico que refleja la belleza real de la naturaleza.
Su acabado en pátina verdosa aporta un carácter orgánico, casi botánico, como si las hojas hubiesen nacido directamente del metal. Una verdadera pieza de poesía en joyería.
Encantadores y llenos de frescor, combinan la suavidad del bosque con la elegancia y el temperamento del cobre.
El vástago es de plata, asegurando comodidad y un acabado de calidad.














