Estos aros, trabajados a mano en cobre y terminados con una pátina sulfatada, evocan el clásico remolino de papel de nuestra infancia, símbolo de juego y primavera. Sus colores son vibrantes pero delicados, capaces de lucir bien en cualquier tono de piel.
El gancho es de plata, asegurando comodidad y un acabado de calidad.
Sencillos, livianos y con un encanto irresistible.














